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Cantabria en Bici: Oyambre, Monte Corona, Cabezón de la Sal

Kilómetros
31
Desnivel acumulado
491
Cota Máxima
273
Duración
2 horas

Lugar de inicio y final

Oyambre
Dificultad
Baja
Mes en que se realizó
Abril de 2006
Época recomendada
Todo el año

 

Descripción

La ruta parte del Camping Playa de Oyambre, en las inmediaciones de la playa del mismo nombre, no muy lejos de Comillas. La primera parte transcurre por carreteras locales y se adentra por la bella Ría de la Rabia en la que pueden observarse numerosas aves acuáticas.

Después de pasar Rioturbio comienza un ascenso por una pista de pendiente considerable que se adentra en el Monte Corona, donde podemos disfrutar de una importante masa forestal. Después del ascenso se realizan varios kilómetros de suave descenso por bosque, siguiendo el curso del arroyo de Rivero, y llegamos a la carretera general, ya cerca de Cabezón de la Sal.

Para el regreso volvemos inicialmente por el mismo camino y luego nos desviamos hacia la ermita de San Esteba, desde donde tenemos excelentes vistas de Comillas, Oyambre, y en días despejados de los Picos de Europa. Comienza luego un descenso por un eucaliptal, con bastante barro, hasta llegar de nuevo a la Ría de la Rabia, y desde allí de regreso al camping.

 

Perfil

perfil ruta 4


Información extraída de: http://cantabriaenbici.es/

 

Asón Hoyo Masayo 

 

En este apartado se incluyen paseos y senderos de pequeño recorrido para realizar tranquilamente a lo largo de una jornada.

Asón.- Hoyo Masayo (PR S13)

 

- Salida: Astrana (pequeña localidad de Soba)
- Llegada: Riba (capital de Ruesga)
- Distancia y tiempo aproximado: 16 km, 5 h 15
- Desnivel: Hay que subir 400 metros hasta los 1065 de El Crucero, después es camino de descenso
- Visitar Soba
- Visitar Ruesga

Interesantísima ruta que sigue en parte un precioso camino viejo, bastante bien conservado en algunos tramos, recorriendo el compacto macizo del Hornijo y pasando de Soba a Ruesga a través de hayales, garmas, sorprendentes hoyos y cabañales.

Comenzamos en Astrana, junto a la iglesia del pueblo, ascender a la izquierda por una pista, hasta llegar a un cruce en el que subimos a la derecha. Entre prados alcanzar otro cruce, yendo por la derecha y dejando a la izquierda el sendero que en cinco minutos conduce a la bellísima torca del Mortero de Astrana. Atravesando praderías, se entra en un bosquete de robles en el que hallamos otro cruce. Ir por la izquierda, saliendo del robledal junto a unas cabañas.

Estamos en Juan Briza, la pista termina junto a una caseta de traída de aguas que podemos aprovechar para refrescarnos. Ascender ahora por una pista en mal estado que rodea una pequeña depresión, campamento habitual de espeleólogos. Superando el falso collado de Entremazos, entre los Mazos Grande y Chico, hay otras cabañas, las de La Espina.

Subimos suavemente para bordear por el este una extensa depresión, Llanalacueva, donde se encuentra la entrada a la sima de Cellagua. Seguir hasta el punto más alto del recorrido, desde el que ya se da vista a la otra vertiente, y al fondo asoma la costa oriental de Cantabria.

Estamos en El Crucero, a 1065 m. Hacia la izquierda, desde este collado, parte el sendero que conduce a la sima de Garmaciega, entrada al sistema Garmaciega-Cellagua, de unos 800 m. de desnivel, una de las cavidades más interesantes de la comarca. Descendemos ya por la cuenca del Asón, por una bonita bajada hasta unas cabañas al borde de una preciosa depresión ocupada por prados.
Se trata de Hoyo Salzoso, desde donde siguiendo un camino empedrado, restos del que sirvió de comunicación entre los valles de Soba y Ruesga, hay que rodear el hoyo por el oeste, para cruzar despueés una portilla que da paso a tierras del municipio de Ruesga. El camino descenderá por un bellísimo hayedo que cuenta con algunos ejemplares monumentales.

Sorteando varios árboles caídos, entre el denso ramaje se distingue abajo una extensa zona desprovista de arbolado. Es la impresionante hondanada de Hoyo Masayo, de dimensiones comparables a los grandes "jous" de los Picos de Europa, pero a mucha menor altitud y tapizado de pastizales.
Tras un breve ascenso, se alcanza la entrada norte del hoyo, retomando el camino empredrado, que desciende por otro hayedo asentado sobre el agreste lapiaz.

En el relieve atormentado, el camino es relativamente cómodo, conservando algún tramo en muy buen estado, como el del puente de Carcajil, realizado con el fin de salvar el fondo de un hoyo. Después de la salvaje espectacularidad de estos parajes, nos parece haber pasado una frontera imaginaria al llegar a las primeras cabañas, algunas derruidas. Hemos llegado a Las Cerrojas. El paso del tiempo y las modernas comodidades han hecho que algunas de las cabañas más aisladas se hayan abandonado. Aún así, todavía son utilizadas una buena parte de las mismas, y entre ellas, por estrechos senderos, continúa el descenso.

Pasados los prados se regresa a los dominios del encinar, retomando la senda empedrada. Dejamos a la derecha la surgencia que suministra el agua al pueblo de Riba, la Fuente de las Pilucas, en una de las curvas del camino. Más abajo, el camino pasa junto a unas cabañas, desemboca en un callejo y entre tapias, por la derecha, nos lleva al pueblo de Riba, capital del municipio de Ruesga, a orillas del Asón.

 

 

LA RUTA DEL MIERA. HISTORIA Y LEYENDAS


El río Miera se lanza por estas tierras de espectaculares riberas, encajonado, al encuentro del mar en la bahía de Santander, en cuyo tramo final se le conoce popularmente por “río Cubas”. Y la ruta a seguir sin perder de vista esta corriente fluvial

 

El río Miera se lanza por estas tierras de espectaculares riberas, encajonado, al encuentro del mar en la bahía de Santander, en cuyo tramo final se le conoce popularmente por “río Cubas”. Y la ruta a seguir sin perder de vista esta corriente fluvial, nos habla de un pasado de singular historia: en estas orillas donde se alzaron las fábricas de cañones de Liérganes y La Cavada, el siglo XVI, enraizaron apellidos que hoy son tenidos por genuinamente montañeses o cántabros, cuales son los Baldor, Uslé, Otí, Cubría, Roji, etc., legados por los maestros fundidores flamencos traídos a las mencionadas factorías, no sin originar graves enfrentamientos con los naturales de estos valles, negándoseles a los advenedizos el pan y la sal, hasta lograr ser admitidos de pleno derecho en la sociedad local.


Eran éstos, los Reales Sitios de donde salían para toda España, América y demás colonias, la artillería que defendía nuestras posesiones en tierra y lo que armaban nuestros navíos presentes en todos los mares del mundo.


El Miera sabe de estas historias “reales” y de leyendas: arriba, a poco de su nacimiento en los bellos y agrestes parajes de San Roque de Riomiera, donde los naturales llaman a una pequeña edificación de piedra, cuya fachada luce el escudo real, “La Casa del Rey” y suponen a Carlos III, el impulsor de las fábricas antes mencionadas, cazando por este contorno: Cuando, realmente, la realidad es casi más fantástica que la leyenda. Ese edificio pertenecía al proyecto de un resbaladero, desde el que se situarían las maderas de los bosques cercanos, sobre el agua, a fin de que bajaran flotando, rió abajo, hasta los hornos de las fundiciones, al modo como lo hacen las almadías armadas en el Iratí navarro, para recorrer el río Aragón en busca de su destino.


La localidad ribereña de Liérganes conocida por su entidad balnearia de lujo en la Belle Epoque de las aguas termales, hoy activa, y por la belleza de sus piedras y blasones que le valen el título de la “Santillana del Miera”, sabe también de una leyenda popularísima: la del Hombre Pez de Liérganes, que no era otro que un tal Francisco de la Vega, presumiblemente, de profesión cartero, al cual una inundación y avenida del río, le hubiera sorprendido y arrastrado hasta el mar, donde, milagrosamente, logró sobrevivir y de donde fue rescatado, allá, en la bahía de Cádiz por unos pescadores, atrapado en sus redes. El hombre había perdido hasta la facultad de hablar, y apenas pronunciaba la palabra “Liérganes”...


Fue traído a esta localidad, para, desaparecer, finalmente, de la misma manera misteriosa por decisión propia años más tarde. Todo esto ocurría por los años 60 del siglo XVII. El personaje consta en un acta de bautismo de la parroquia. Y de la verosimilitud de esta leyenda, se ocupó, hasta el mismísimo Padre Feijoo.


Pero, estamos en ruta y ante un paisaje siempre espectacular, ganando siempre altura, engranando pueblo tras pueblo, acá y allá, contemplan en las alturas las típicas cabañas pasiegas en los lugares más inverosímiles, donde tan sólo parecen llegas las rapaces que sobre vuelan los riscos y los retazos de pradera que se alcanzan a distinguen entre ellos, las laderas amplias esmeraldad donde pastan las vacas, los trazados tortuosos de caminos y desfiladeros y en plana temporada de pesca, los que, caña en mano, invaden estas riberas en busca de la picada de la trucha sabrosa del Miera y sus afluentes.


La Cavada y su arco de Carlos III, al cruzar la vía de un ferrocarril de ambiente decimonónico que va engarzando estaciones hasta la villa balnearia; el entorno de riotuerto, Ceceñas, Rucandio, Los Prados, Mercadillo, Rubalcaba, Mirones, Linto San Roque; Miera, a un lado de la ruta, y Merilla, perdido entre los repliegues de los montes, continúan el rosario de lugares pintorescos hasta enhebrar el tortuoso recorrido en la masa caliza del portillo de Lunada, en los límites con la provincia de Burgos. Y ganando distancia y altura, en cada lugar, la casona, el palacio, el escudo, el crucero o la portalada...


El palacio de los Cuesta en Liérganes, construido por un capitán de guerra en Méjico, en 1725, acoge interesante historia, con otras casonas nobles; en Rubalcaba es celebre su cruz de Rubalcaba, crucero de un viejo camino, por la hermosura de su talla; en Mirones, su arquitectura de casas típicas y entorno, San Roque sus plazas, sus barrios, el mundo de la pasieguería y sus ancestrales costumbres. En este San roque se hicieron libres los pasiegos, en 1692, y se inició el cambio de la raza vacuna pasiega, al importar uno de sus hijos, los primeros toros de raza holandesa y suiza.


Miera luce su iglesia de Santa María y la leyenda de su fuente próxima, la gloria de su pasado, sus célebres romerías, su tipismo y su entorno mágico... pero, no es cosa de ir describiendo lugar por lugar, casa por casa... mejor, ir y ver, conocer la vida de estos lugares, grabar estampas inéditas de unas gentes apegadas al terruño y disfrutar en cuerpo y alma de tan pródigos dones de la naturaleza.


Y, sobre la espectacular geografía, el Portillo de Lunada incita al viajero a la contemplación extasiada de un panorama que alcanza a ver la mismísima bahía azul de Santander, los días despejados. Para ello nada mejor que alcanzar la altitud del mirador de Covalrrubio, situado a 1.350 metros sobre el nivel del mar, avanzando sobre roquedo, a vuelo de águila.



Ruta de senderismo en Ribamontán al Monte este fin de semana


El domingo 25 de noviembre el Ayuntamiento de Ribamontan al Monte organizó una ruta de senderismo por sendas de su municipio con el fin de dar a conocer su entorno natural.

La salida fue desde la iglesia de San Andrés en Omoño a las 10 de la mañana y constó de un recorrido de unos 13 Km con una dificultad mínima, con algún desnivel que no supera los 200 metros.

Al final de la ruta todos los participantes disfrutaron de un buen cocido montañés proporcionado por la Corporación Local.

El Soplao 

                     

 
Cuevas del Soplao
 
 
Las 'Cuevas del Soplao'  están situadas entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, en lo alto de la Sierra de Arnero,  en un antiguo paraje de explotación minera .
 
 
 
mapa

 

 

 

Deportes de aventura 

 

  ALPINISMO

 

alpinismo

 

Modalidad deportivas en la que se avanza por terreno montañoso con técnicas de escalada, supervivencia en el medio y orientación. Se requiere una condición física adecuada así como un estudio previo de la zona a practicar. 

 

 

  BARRANQUISMO

 

barranquismo
 

 

En los barrancos hay tramos en los que habrá que caminar trepar o paredes que no se pueden bajar andando y en donde se utiliza la técnica del Rappel. En los pirineos se encuentran los mejores barrancos de España, reconocidos internacionalmente. 

 

MOUNTAIN BIKE 

 

mountainbike

 

Algunos excursionistas han encontrado en la bicicleta de montaña una compañera de aventuras, que hace más llevadera y rápida el recorrido por el medio natural.

 

Enlaces

 


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